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Sentimientos viscosos

Pablo Arellano

25 de abril al 5 de julio
Una instalación compuesta por diecisiete paneles de cera recorre el perímetro de la terraza. La seducción del material invita a acercarse. Una vez dentro, el visitante se encuentra con una serie de contrastes: lo velado y lo revelado, el deseo y la repulsión, la inmensidad y la intimidad.

El mural continuo crea un espacio envolvente que desplaza la necesidad de comprenderlo todo de inmediato. El artista propone una experiencia que privilegia lo sensorial sobre lo racional: aquí, la experiencia comienza en el cuerpo: antes de entender, se siente. La apariencia delicada de la cera —y su fuerte presencia táctil— contrasta con la resistencia que exige su instalación a cielo abierto. El muro deja de delimitar para dar continuidad a la inmensidad. Como sugiere Gaston Bachelard en La poética del espacio, la inmensidad también puede vivirse de forma íntima, activando la imaginación y la memoria afectiva.

La cera, material asociado a la preservación, funciona aquí como una piel o un velo que oculta y a la vez insinúa. Pequeños gestos se dejan entrever, objetos que esconden su esencia y en ese misterio amplifican su potencialidad de ser. Pueden ser todo lo que imaginemos, pueden ser tesoros o cicatrices, marcas en la piel que se quedan para recordarnos la fragilidad de la misma.

Las telas húmedas, cuya plasticidad evoca “los paños mojados” de las esculturas clásicas, insinúan la presencia del cuerpo vivo y húmedo, que se desnuda con la mirada del espectador. ¿Qué es lo que miramos? ¿Quién mira? La obra establece también un juego de miradas: el espectador parece dominar, pero pronto se ve absorbido por la pieza, perdiéndose en ella y descubriendo, poco a poco, lo que se deja revelar.

Entre ocultamiento y aparición, atracción y rechazo, la obra activa una respuesta sensible en quien la recorre. En este juego de tensiones, Arellano explora los límites entre ver y ser visto, cuestionando la posición del espectador y desestabilizando su mirada, para desplegar una experiencia donde lo poético, lo corporal y lo emocional convergen.


Andrea Bustillos Duhart
Curadora